La Apostilla de La Haya es una formalidad que certifica la autenticidad de la firma, la calidad en la que actuó quien firmó y, en su caso, la identidad del sello o timbre de un documento público. No confirma que el contenido sea verdadero ni sustituye su traducción.
Apostilla y traducción resuelven cuestiones diferentes
La apostilla se refiere a la autenticidad formal del documento. La traducción jurada traslada su contenido a otro idioma y certifica la fidelidad de esa traducción. Cuando se requieren ambas, la apostilla suele obtenerse antes para que su texto también pueda traducirse.
No todos los documentos se apostillan
Primero debe comprobarse si el país emisor y el país de destino aplican el Convenio a ese tipo de documento. También puede existir un convenio diferente o una exención. Dentro de la Unión Europea, el Reglamento (UE) 2016/1191 elimina la exigencia de apostilla para determinadas categorías de documentos públicos entre Estados miembros.
Además, algunos documentos privados deben pasar previamente por una certificación pública y ciertos documentos quedan fuera del ámbito del Convenio. Por eso no es suficiente decidir únicamente por el nombre del certificado.
Orden práctico de comprobación
- Identifique el país y la autoridad que emitieron el documento.
- Consulte las instrucciones del organismo español que lo recibirá.
- Compruebe si corresponde apostilla, legalización consular o exención.
- Obtenga la formalidad necesaria antes de encargar la traducción del conjunto.
Qué no debe prometer una empresa de traducción
Una fotografía permite detectar si ya aparece una apostilla, pero no siempre basta para decidir si era jurídicamente necesaria o si el documento será admitido. Esa confirmación debe proceder de la autoridad receptora o de un profesional que conozca el expediente.